Misiles (derecha) disparados desde Gaza en una rápida sucesión para intentar superar la capacidad de la Cúpula de Hierro (bien a la izquierda). Créditos: Anas Baba / Getty
Boletín de Maoz Israel septiembre 2022

Operación Amanecer

56 horas y 1100 misiles

Me desperté el domingo por la mañana, después de otra noche de desfase horario sumado a un niño enfermo, con el sonido de muebles pesados que se caían al suelo en la planta baja. Estaba pensando en quién podría haber estado recogiendo muebles a esa hora tan temprana cuando me giré para mirar mi teléfono y vi las novedades de que habían disparado contra Jerusalén. El hecho de descubrir que lo que había oído eran misiles interceptados por la Cúpula de Hierro sin haber escuchado antes una sirena me hizo salir de la cama al instante. ¿Funcionaron mal las sirenas? ¿Había más misiles en camino?


Shani Ferguson
Por Shani Ferguson
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Acabábamos de aterrizar en Israel tras varias semanas de viaje con el tour de adoración Maoz Israel Worship. Estaba batallando contra el desfase horario y decidí que lavar el coche con mi hijo de seis años nos ayudaría a ambos a mantenernos despiertos. El aire de la tarde en Jerusalén era cálido y ventoso, como suele ser a esa hora del día en esta época del año. Jerusalén es mágica en este sentido: no importa el calor que haga en verano, la tarde siempre es fresca y agradable. Mientras salpicábamos agua y espuma jabonosa en el coche, se escuchaba música folclórica israelí en vivo que provenía de una boda en el patio de nuestro vecino. Nada acerca de esa tarde hubiera hecho pensar que en menos de 24 horas estaríamos volando aviones sobre Gaza y que yo estaría llamando a nuestro personal para saber si había sido convocado como reserva.

El año pasado

Todo comenzó tan rápido que sorprendió a muchos israelíes. Sin embargo, lo que a mí me tomó por sorpresa fue lo tranquilo que se sentía el aire cuando la situación ocurrió. Todo esto contrasta con el mes de mayo del año pasado, cuando en los días previos a la Operación Guardián de las Murallas, en la que Hamás atacó a Israel con 4360 misiles, el aire estaba cargado de rabia. No hacía falta ver las noticias para saber que algo estaba pasando. La agitación en el aire afectaba a todos en las calles.

Asimismo, el año pasado, cuando Hamás comenzó a amenazar a nuestra nación, Israel esperó a que Hamás disparara primero. Aunque esto le permitió a Israel presentar ante la comunidad internacional la acusación de «ellos empezaron», también le dio a Hamás tiempo para organizarse. Esto significaba que tenían tiempo para colocar sus lanzadores de misiles en zonas residenciales, lo que podía poner en peligro a más civiles gazatíes e israelíes. También tuvieron tiempo para caldear los ánimos en las comunidades árabes de todo Israel.

Desde antes de que los misiles empezaran a lanzarse, se produjeron disturbios en varios barrios de Jerusalén. Cuando la operación estaba en pleno apogeo, miles de israelíes-árabes habían organizado marchas por las principales ciudades de Israel. Coreaban contra Israel, algunos lanzando cócteles molotov en llamas a través de las ventanas de los apartamentos, mientras las familias judías se encerraban en casa. Era, claramente, una manifestación espiritual de la oscuridad y fue lo más tangible que recuerdo haber experimentado a nivel nacional.

Y aquí estábamos un año después con una operación que era básicamente un evento de «si parpadeas quizás te lo pierdas».

El edificio de apartamentos donde Tayseer Jabari y otros quince terroristas fueron abatidos por las FDI.

¿Y este año, quién empezó?

Una de las razones por las que los combates de este año parecieron menos caóticos en general es que el enemigo era, de hecho, inferior. La Yihad Islámica Palestina (YIP), financiada por Irán, es una organización terrorista mucho más pequeña y con mucha menos influencia que Hamás. Y aunque querían que esta última se uniera a ellos en la lucha, Hamás se negó. A su vez, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se comprometieron extraoficialmente a evitar atacar al personal y los bienes de Hamás.

Por extraño que parezca, aunque Hamás ha jurado la destrucción de nuestra nación, hay veces que Israel y Hamás «cooperan» en un esfuerzo que sirve a ambas partes (lo sé, «¡Medio Oriente es una criatura extraña!», como decimos en hebreo). Israel no estaba realmente interesado en aventurarse en Gaza, y Hamás, que es la entidad que gobierna en Gaza, todavía estaba en proceso de reconstrucción y aún no estaba preparada para otra ronda después del golpe que recibió en el altercado del año pasado con Israel. Por otra parte, nuestro país ha permitido que veinte mil gazatíes (con autorización de seguridad) crucen la frontera a diario para trabajar, y un ataque a Israel supondría la pérdida inmediata de trabajo para muchas familias. Durante varios días, Egipto y Hamás intentaron frenar a la Yihad Islámica. Sin embargo, la YIP no solo continuó con sus amenazas, sino que estuvo persuadiendo enérgicamente a otros grupos terroristas para que se unieran a ellos en esta lucha.

Mientras las noticias internacionales se fijaban en el viaje de Nancy Pelosi a Taiwán, pocos medios de comunicación se percataron de que había un problema en Israel. Aun así, empezamos a recibir preguntas de nuestros lectores sobre lo que estaba ocurriendo. «¿Cómo empezó y quién lo hizo?» era lo que la mayoría quería saber. Es cierto que la respuesta técnica en el caso de la Operación Amanecer es que Israel hizo el primer disparo, pero como suele ocurrir con la complejidad de Medio Oriente, el contexto lo es todo.

Unos días antes de que comenzara la operación, mientras subíamos a un avión para volver a nuestro hogar en Israel, eché un vistazo a las noticias y vi algo sobre una detención en Jenin (una ciudad famosa por el número de terroristas que ha engendrado). Al parecer, Israel había interceptado conversaciones de los servicios de inteligencia sobre un ataque inminente en suelo israelí. Ese día, antes del amanecer, las FDI hicieron una redada en treinta y nueve lugares y se llevaron a cabo trece detenciones, entre ellas la de Bassem Saadi, un dirigente de la YIP.

La YIP se enfureció por las detenciones y se intensificó la charla sobre un ataque inminente contra los israelíes. Al no poder localizar a los posibles atacantes, nuestro país estableció controles de carretera y cerró todas las ciudades israelíes dentro de un determinado radio de Gaza en un intento por frustrar el ataque a gran escala. Se cancelaron las bodas y otras celebraciones, se cerraron los comercios, y decenas de miles de israelíes no pudieron ir a trabajar ni salir con sus familias a lugares como la playa o el parque.

Lo más difícil de este aislamiento es que se produjo después de dos años de confinamiento por COVID y, al igual que en ese caso, a nadie se le dijo cuánto duraría. Los israelíes que viven cerca de Gaza comprenden los riesgos que conlleva la vida allí y siguieron de cerca las instrucciones de los militares. No obstante, hubo algunos agricultores que se escabulleron por la noche para inspeccionar sus cultivos y los sistemas de riego. Solo se necesitaban uno o dos días de calor desértico para acabar con toda una cosecha si sus cultivos no recibían la hidratación adecuada. Y aunque el gobierno reembolsa los daños causados por la guerra, esto puede tardar años en concretarse.

A los tres días del aislamiento, la YIP comenzó a celebrar su «victoria sobre el régimen sionista» con fotos de las playas de Gaza llenas de gente mientras la playa israelí más cercana a Gaza estaba vacía y sus residentes encerrados en sus casas.

Todo el mundo sabe que a Israel no le gusta aventurarse en Gaza, ya que hacerlo (incluso por razones justificadas) es siempre un dolor de cabeza internacional. De ahí que Israel sea conocido por aguantar hasta que le disparen primero, razón por la cual la YIP nunca se imaginó que llegaría la Operación Amanecer.

Misil que aterrizó a menos de 100 metros de la casa de Moti Cohen (pastor asistente en
Tiferet Yeshua y líder de Feed Tel Aviv) y su familia. Derribó algunos árboles, pero no explotó.

Operación Amanecer

Eran las 16:16 (4:16 de la tarde) del viernes cuando Israel hizo volar con gran precisión bombas deslizantes a través de las paredes del quinto piso del refugio de Tayseer Jabari. Las explosiones lo enviaron a él y a otros quince terroristas que estaban con él a encontrarse con su Creador, pero dejaron el resto del edificio de apartamentos residenciales prácticamente intacto. La YIP estaba tan poco preparada que tardó varias horas en empezar a lanzar sus primeros misiles contra ciudades israelíes.

Los israelíes próximos a la franja de Gaza ni siquiera se molestaron en poner la mesa para la comida del Shabat y se llevaron lo cocinado a sus refugios antibombas. Las noticias de la noche entraron en modo de guerra y se canceló toda la programación habitual. Nos dijeron que todas las zonas en un radio de ochenta kilómetros de Gaza debían estar en alerta. Jerusalén está a setenta y seis kilómetros. Me quedé medio dormida con la radio encendida toda la noche. En algún momento del sábado, mi hijo de seis años que tenía fiebre dio positivo en la prueba de COVID.

Israelíes y turistas se refugian en la playa de Tel Aviv mientras los misiles son interceptados en lo alto por la Cúpula de Hierro.

Noticias israelíes

En Israel, los principales sitios de noticias no publican artículos en Shabat. Hay que valorar que, incluso en el competitivo mundo de los medios de comunicación, nuestra nación prioriza un día para la familia y el descanso. El modo de guerra, sin embargo, lo cambia todo. Se disparó sin cesar un aluvión de misiles a lo largo de la costa de Israel, llegando incluso a Tel Aviv. Esto significaba que la mitad de la población israelí estaba en peligro, y nuestro pueblo necesitaba saber lo que estaba sucediendo.

Me desperté el domingo por la mañana, después de otra noche de desfase horario sumado a un niño enfermo, con el sonido de muebles pesados que se caían al suelo en la planta baja. Estaba pensando en quién podría haber estado recogiendo muebles a esa hora tan temprana cuando me giré para mirar mi teléfono y vi las novedades de que habían disparado contra Jerusalén. El hecho de descubrir que lo que había oído eran misiles interceptados por la Cúpula de Hierro sin haber escuchado antes una sirena me hizo salir de la cama al instante. ¿Funcionaron mal las sirenas? ¿Había más misiles en camino?

Por suerte, las noticias no tardaron en explicar que ahora la nueva tecnología podía determinar con mayor precisión en qué barrios podían caer los misiles y, por lo tanto, podía limitar las sirenas a esas zonas. El objetivo era interrumpir lo menos posible la vida cotidiana en Israel cuando se produjera un ataque, y esta era una forma de conseguirlo. Por eso, oír explosiones de la nada sin escuchar las sirenas podía ser estresante, pero no era una falla.

Las noticias relataron historias personales como las de familias cuyas casas fueron alcanzadas mientras estaban obedientemente en sus refugios antibombas. También mostraban a un israelí de origen persa que les transmitía en directo, y en idioma farsi, a los iraníes lo que estaba ocurriendo en Israel. No pude evitar sonreír cuando informaron de cómo los israelíes ayudaban a calmar a los turistas después de que varios misiles fueran interceptados por la Cúpula de Hierro justo sobre las aguas de la playa de Tel Aviv. Los israelíes están acostumbrados a transmitir calma cuando están en peligro, especialmente cuando hay niños cerca, así que ayudar a que los turistas se tranquilicen fue algo natural.

Noté un cambio en la terminología a medida que llegaban los informes. Mientras que el recuento de muertos solía dividirse en una categoría de «militantes» y otra de «civiles inocentes», las FDI ahora los llamaban «personas no implicadas». Esto se debía a que, a menudo, es demasiado difícil determinar si una víctima no identificada era realmente un «civil inocente» o un «militante fuera de servicio» que simplemente estaba en el lugar y el momento equivocados. Tal fue el caso de dos policías afiliados a Hamás que murieron cuando Israel atacó y eliminó a un militante de la YIP (no olvidemos que Hamás no participó en esta ronda de combates, por lo que sus hombres se consideraban «no implicados»).

Al anochecer del sábado, las FDI habían eliminado al comandante de la YIP del sur de Gaza; y el domingo por la mañana, los medios de comunicación anunciaron que las FDI habían eliminado a toda la cúpula de la Yihad Islámica Palestina en Gaza.

Inmediatamente después del alto el fuego, los radicales islámicos utilizan los lugares bombardeados por las FDI como oportunidades de propaganda

Poner en peligro a tu propia gente

Tenemos un amigo en el sur de Israel que fabrica joyas y otras piezas de arte con los restos de los misiles que Hamás lanzó contra Israel. Cuando visitamos su taller, nos mostró cómo las carcasas de algunos de esos misiles estaban hechas de cosas como postes de alumbrado público y otros tubos grandes llenos de explosivos. Debido a la naturaleza «casera» de estas armas, no es de extrañar que no puedan apuntar realmente. De los más de 1100 misiles que la YIP lanzó hacia Israel el mes pasado, entre 120 y 200 de esos cohetes funcionaron mal y cayeron dentro de Gaza. Y como los terroristas se protegen mejor de los contraataques israelíes disparando desde una zona residencial, cuando sus misiles funcionan mal, no es raro que caigan en dicha zona residencial.

Transcurridas 24 horas de la operación, los ataques puntuales de las FDI habían tenido bastante éxito al causar un número mínimo de bajas no deseadas o errores graves. Entonces, el sábado por la noche, fuentes de Gaza empezaron a culpar a Israel del bombardeo de una casa en la que murieron cinco niños y varios adultos. Este tipo de tragedias son momentos de propaganda para los líderes palestinos porque que intentan convencer a los líderes mundiales, y a su propio pueblo, de que Israel «ataca a bebés palestinos» a propósito.

En respuesta, se publicaron imágenes con marca de tiempo de un lanzamiento de misiles de la YIP en el que uno de ellos cayó en esa zona residencial. Las FDI, que han asumido muy públicamente la responsabilidad de sus errores en el pasado, rechazaron la afirmación, y explicaron que ni siquiera estaban presentes en esa zona cuando se produjeron las explosiones. De la noche a la mañana, se culpó a Israel de otra vivienda en Gaza con víctimas civiles, aunque las FDI tampoco estaban atacando esa zona en ese momento. Incluso Associated Press, que suele ponerse en contra de Israel, admitió que cuando envió a sus periodistas a investigar, las pruebas apuntaban a un lanzamiento fallido de misiles y no a un ataque israelí.

Debido a su escaso armamento, al final de esta batalla de tres días, la YIP había causado más daños a sus propios «civiles no implicados» que Israel.

De los casi 1000 misiles que llegaron a Israel, la mayoría cayó en zonas abiertas. Unos 380 se consideraron una amenaza para los israelíes y fueron interceptados por la Cúpula de Hierro con un porcentaje de éxito del 97 %. Los que la Cúpula de Hierro no logró interceptar cayeron y destruyeron viviendas, pero no hirieron a nadie, ya que los israelíes se mostraron muy disciplinados a la hora de obedecer las órdenes de entrar en sus refugios antibombas. Los que terminaron en el hospital del lado israelí fueron tratados por estrés/desorden de estrés postraumático, ataques cardíacos por el estrés y lesiones accidentales como resbalar mientras corrían hacia el refugio antibombas.

El domingo, con la cúpula de la YIP temporalmente inutilizada (pronto será relevada, por supuesto, por los siguientes en jerarquía), la poca cantidad de muertos y la amenaza inmediata de ataque a los israelíes desactivada, Israel tomó la decisión correcta de salir.

Todos sabemos que este no será el último episodio. Los misiles volverán a caer sobre nosotros, ya sea dentro de una semana o dentro de unos años. Ellos seguirán luchando y criando a sus hijos para que luchen contra nosotros, y nosotros seguiremos defendiendo y criando a nuestros hijos para que nos defiendan. En lo natural, no hay término medio. Ellos no se detendrán y nosotros no nos detendremos. Ellos quieren nuestra tierra y nosotros no tenemos otro lugar donde ir. Nuestra única esperanza es la promesa que Dios nos dio de que llegará el día en que traerá su paz a nuestras costas.

Nosotros, Israel, estamos a merced del plan que Dios nos tiene. Es Él quien nos eligió para vivir en esta tierra y adorarlo aquí. Es Él quien nos trajo de las naciones y prometió purificarnos y darnos un corazón de carne y movilizarnos para seguirlo. Hay una fuerza que no quiere ver esta profecía cumplida. Una fuerza que quiere ver a Dios fallar en lo que dijo que haría. Lo que no entienden, sin embargo, es que la única cosa que Dios no puede hacer es fallar.

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