Izquierdo: Marek llega sano y salvo a Suiza con los huérfanos del centro infantil Sunshine Children’s Center, derecho: Sana y salva después de escapar de Ucrania, una de las niñas huérfanas a las que Alisa cuidó ya es mayor y está formando su propia familia.
Boletín de Maoz Israel marzo 2022

Historias desde Ucrania

Marek

Amontonaron a los niños en los vehículos disponibles y partieron. Lo que debería haber sido un viaje de seis horas hasta la frontera de Ucrania con Polonia duró veinticuatro horas debido a las oleadas de personas que huían.


Shani Ferguson
Por Shani Ferguson
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Antes de que Alisa emigrara a Israel (y finalmente se uniera al equipo de Maoz Israel) vivía en Ucrania. La conexión de Alisa con el centro infantil Sunshine Children’s Center para niños huérfanos y niños con trastorno por estrés postraumático (cuyos padres habían perdido los derechos de custodia) comenzó con el voluntariado que realizaba en sus campamentos de verano. Aunque le iba bien trabajando como asistente publicitaria, prefería el trabajo activo con los niños del orfanato. Trabajó allí durante casi dos años como trabajadora social antes de que no pudiera resistirse a la fuerza interior que sentía por mudarse a Israel, la tierra de sus antepasados.

Fue muy duro para ella despedirse, y a lo largo de los años Alisa se mantuvo en contacto con el personal del orfanato y con los niños a los que había cuidado, algunos de los cuales ya eran legalmente adultos y habían formado sus propias familias. Cuando estalló la guerra, el orfanato fue uno de los primeros lugares a los que llamó. «Supe de primera mano que Marek no desperdicia recursos», dijo. Marek (cuyo don es ayudar a los niños que sufren traumas), cofundó dicha institución hace más de veinte años y ahora divide su tiempo entre el orfanato y la recaudación de fondos en el extranjero para mantenerlo en pie. Por casualidad, estaba fuera del país cuando empezaron los bombardeos y se prohibió que los hombres en edad de combatir salieran de Ucrania.

El personal del lugar escondió a los niños en el sótano mientras Marek resolvía los detalles de cómo sacarlos. Amontonaron a los niños en los vehículos disponibles y partieron. Lo que debería haber sido un viaje de seis horas hasta la frontera de Ucrania con Polonia duró veinticuatro horas debido a las oleadas de personas que huían. Sin embargo, al final lograron salir, y Marek estaba allí, del otro lado de la frontera, listo para llevarlos a Suiza, donde estarían a salvo. Luego, él volvió a la frontera para ayudar al creciente número de refugiados, casi todos ellos mujeres y niños. Sigue regresando allí para guiar a los refugiados a un lugar seguro, y Maoz ya ha recaudado miles de dólares para cubrir los gastos de alimentación y transporte con el fin de ayudarlo en su labor. En este momento, nuestra atención se centra en el personal que se ha quedado en el orfanato a fin de prepararse para lo que viene. Como todos sabemos, por su naturaleza, la guerra siempre crea más huérfanos.

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