El artículo original escrito sobre Ari y Shira y la conferencia de jóvenes.
Boletín de Maoz Israel febrero 2022

Las noticias y la policía

Cómo empezó todo - Parte 12

No teníamos nada que ocultar, así que le dijimos a la periodista que podía asistir a los servicios. Se reunió con varios adolescentes y conversó con ellos acerca de su fe. Se sorprendió al ver a los jóvenes tan entregados al Dios de Israel y nos comentó la influencia positiva que esta conferencia estaba teniendo en ellos. Una vez terminada, llamó a uno de los líderes del equipo de jóvenes y le dijo: «Me conmovió tanto lo que vi, que ahora que estoy en casa, temo encender la televisión o la radio por miedo a perder esta maravillosa sensación. El público tiene que saber sobre ustedes», exclamó entusiasmada... Tres semanas después, apareció en la sección de revista de fin de semana de su periódico un artículo de cuatro páginas sobre la conferencia. El título de la portada gritaba Tsahyahdey Hanefashot, traducido como «cazadores de almas»...


Shira Sorko-Ram
Por Shira Sorko-Ram
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Era el receso de Pascua de 1996 cuando una mujer entró en nuestra primera Conferencia Nacional de Jóvenes Mesiánicos. Se presentó como Rona Shemesh1 No es su nombre verdadero , una periodista del periódico más importante de Israel, el Yediot Aharonot. Joven y encantadora, nos dijo que había venido a visitar a su hermano en el kibutz donde nos reuníamos y que se había enterado de que había un evento mesiánico. Estaba intrigada, y nos preguntó si no nos molestaba que asistiera a algunas de las reuniones.

Los judíos mesiánicos de Israel se enfrentaban a una persecución muy seria en el trabajo, en la escuela y con los vecinos. Y como éramos una pequeña minoría en el país, muchos creyentes se acobardaron y se quedaron en un estado semiclandestino. Sin embargo, fueron nuestros hijos, que todavía estaban creciendo con relación a su identidad y comprensión de Dios y del mundo, los que más sufrieron. Un niño de una familia mesiánica era a menudo el único creyente en toda su escuela. Sabíamos que reunir a otros jóvenes como ellos para celebrar públicamente nuestra fe en Yeshúa sería increíblemente fortalecedor. Con mucha ilusión, seis congregaciones enviaron a sus jóvenes y líderes a participar en esta conferencia.

No teníamos nada que ocultar, así que le dijimos a la periodista que podía asistir a los servicios. Se reunió con varios adolescentes y conversó con ellos acerca de su fe. Se sorprendió al ver a los jóvenes tan entregados al Dios de Israel y nos comentó la influencia positiva que esta conferencia estaba teniendo en ellos. Una vez terminada, llamó a uno de los líderes del equipo de jóvenes y le dijo: «Me conmovió tanto lo que vi, que ahora que estoy en casa, temo encender la televisión o la radio por miedo a perder esta maravillosa sensación. El público tiene que saber sobre ustedes», exclamó entusiasmada.

Cazando almas

Tres semanas después, apareció en la sección de revista de fin de semana de su periódico un artículo de cuatro páginas sobre la conferencia. El título de la portada gritaba Tsahyahdey Hanefashot, traducido como «cazadores de almas» o «acosadores de almas»2 Yediot Aharonot, 19 de abril de 1996 (un término común para describir cómo el pueblo judío ve a los cruzados cristianos que obligaron a los judíos a convertirse o a «morir en nombre de Jesús» durante la Edad Media). 

En los titulares de la noticia se leía:

Al comienzo del receso de Pascua, ciento veinte adolescentes israelíes participaron durante tres días en una conferencia de judíos mesiánicos que creen en Yeshu [el modo en que los no creyentes deletrean el nombre de Yeshúa]. Algunos de ellos son niños carenciados, otros provienen de hogares tradicionales, la mayoría sin el consentimiento de sus padres…

El artículo se burlaba de Dios, calumniaba al Mesías y presentaba la conferencia como algo parecido a una secta satánica:

Una muchacha llamada Dorit sube al escenario; parece histérica: «Satanás —grita y llora con la música de fondo—, ¡Satanás los odia y quiere que mueran! Reciban a Dios para poder tener el control de sus vidas. ¿Qué tengo yo en mi vida? —solloza—. Nada…».

Shemesh resumió sus «sensaciones»:

El mensaje que se dio en la conferencia es que el mundo es asqueroso, y ustedes, perdedores, morirán de todos modos, como esa Rebecca que estaba drogada (una chica que murió por una sobredosis de drogas). Así que, si deben morir, ¿por qué no ir al cielo? El infierno por el que están pasando ahora no se parece en nada al que los espera allí, una vez que mueran en un atentado terrorista o quién sabe a causa de qué.

Salvando a Israel con chocolates

También habíamos invitado a un dinámico grupo juvenil de Chicago llamado Souled Out.  Como es habitual en las reuniones de jóvenes en Estados Unidos, lanzaron unos cuantos puñados de caramelos, junto con media docena de CD de artistas creyentes (que en aquel momento eran difíciles de conseguir en Israel).

La descripción de la periodista, sin embargo, exclamaba que se les lanzaba «infinidad de chocolates y discos» a los jóvenes. Eliminó cuidadosamente cualquier referencia al Dios de Israel y explicó que, mediante estos regalos, los mesiánicos «se acercaban poco a poco a las almas confundidas» de los adolescentes.

Desde el punto de vista legal, la acusación más grave del periódico fue que los adolescentes israelíes asistieron a nuestro acto religioso sin el permiso o el conocimiento de sus padres, un delito que se castiga con la cárcel (como si durante el receso de Pascua ciento veinte jóvenes pudieran desaparecer de sus casas sin dejar rastro durante tres días). A lo largo de todo el artículo, Rona insinuó que los jóvenes eran víctimas de una grave manipulación emocional y espiritual.

El periódico difundió fotos de los adolescentes asistentes con sus rostros difuminados, incluido el de nuestro hijo Ayal. En los pies de foto podían leerse cosas como: «utilizan la música para impulsar su mensaje», «jóvenes de 16 años en crisis», «se planea una conferencia mayor para el verano» y «los padres no lo saben».  

Lo que la publicación no dijo es que de los ciento veinte jóvenes, ciento catorce pertenecían a hogares mesiánicos. Y nadie estaba más agradecido por la conferencia y los frutos que de ella surgieron que los propios padres. Los otros seis adolescentes que vinieron, producto de su amistad con nuestros dos hijos adolescentes, trajeron permisos escritos de sus padres que, aunque no estaban personalmente de acuerdo con nuestra creencia, estaban agradecidos por la influencia positiva que estábamos teniendo en la vida de sus hijos.

Cuando se publicó el artículo, hubo una comprensible indignación por parte de los participantes en la conferencia. Sin embargo, lo que no pudimos prever fue la indignación que este artículo generó en nuestros amigos no creyentes, que sabían que la descabellada descripción que se hacía de nosotros en el periódico no se correspondía con la realidad.

¿Demandamos al periódico más importante de Israel?

En ese momento, llevábamos casi treinta años viviendo en Israel, y se habían escrito numerosos artículos sobre nosotros, al igual que sobre otros judíos mesiánicos del país. Aunque nunca nos defendían, la mayoría de ellos eran relativamente justos y, sorprendentemente, a veces incluso simpatizaban con nuestras creencias y nuestro derecho a creer en la Biblia tal como la entendemos. Nos tomábamos con calma la exposición que nos ofrecía cada artículo, así como los necesarios dolores de cabeza que conlleva la introducción de un concepto tan nuevo —o la reintroducción de un concepto tan antiguo— en la cultura israelí.

Consideramos a nivel personal que tal vez Rona sí experimentó la magnífica presencia de Dios en la conferencia, pero una vez que el sentimiento se desvaneció, ¿permitió que su ambición como periodista en ascenso la empujara a escribir una historia sensacionalista o tal vez influencias religiosas la presionaron para que no escribiera un artículo favorable?

«Los judíos mesiánicos cometieron delitos»

Nos debatimos sobre si debíamos enfrentarnos al periódico, ya que estábamos muy preocupados por las posibles consecuencias de este artículo infame y engañoso. Temíamos que este reforzara la percepción negativa que existía en la conciencia colectiva israelí: que los judíos mesiánicos son sectarios, que se aprovechan de los niños y que, en definitiva, son inescrupulosos «cristianos charlatanes vestidos de judíos». Además, sentimos una gran pena y consternación por los líderes de las otras cinco congregaciones que ahora también estaban bajo investigación penal. Al fin y al cabo, habíamos sido nosotros quienes los habían invitado a participar en nuestra conferencia.

Para respaldar su artículo, Rona se puso en contacto con el director general del Consejo Nacional para el Bienestar de los Niños. Le mostró su historia e incluyó su respuesta en el artículo. El titular era: «Yizhack Kadman: “Esto es un delito”».

Los hechos son graves, desde el punto de vista educativo y legal —afirmó Kadman —. Cualquiera que intente convertir a alguien a su religión a cambio de algo material, o de otro tipo [como caramelos], está infringiendo la ley, hasta donde yo sé, cuya pena es la cárcel. Según la descripción, se trata de personas que han cometido delitos. Lo primero que hay que hacer es presentar una denuncia a la policía, y nosotros seremos los primeros en hacerlo… Tenemos que evitar que los niños carenciados caigan en manos de embaucadores.

Kadman se contactó con el procurador general de Israel e inició un proceso penal contra nosotros que podría resultar en penas de prisión. Llegamos a la conclusión de que teníamos que defendernos y contratamos al abogado Gili Harish, uno de los mejores del país.

Nuestro abogado nos explicó que los periodistas pueden decir lo que quieran sobre sus «sensaciones» de un evento. Aquí la calumnia es legal; los periódicos son bastante libres de distorsionar y falsificar los hechos, especialmente en lo que respecta a los creyentes en Yeshúa el Mesías. No obstante, es ilegal que nos acusen falsamente de actividades delictivas. Después de orar y asesorarnos, decidimos demandar a este gigante de los medios de comunicación solo respecto a este punto.

Foto original de la conferencia nacional de jóvenes publicada en el Boletín Maoz Israel de 1996

Bajo investigación

Por desgracia, incluso cuando eres inocente, nada sucede con rapidez en el mundo jurídico. Seis meses después, recibimos una llamada telefónica en la que se nos ordenaba presentarnos en la estación policial para ser interrogados. Les presentamos los documentos de autorización de los padres, pero empezaron su interrogatorio pidiéndonos que explicáramos con lujo de detalle en qué creíamos y cuál era la diferencia entre el judaísmo mesiánico y el cristianismo. Aunque las circunstancias eran incómodas, ¡lo vimos como una oportunidad increíble para tener la atención exclusiva de la policía mientras predicábamos las Buenas Nuevas durante varias horas! 

También les hablamos de la vida de los judíos mesiánicos en el país: que sirven en el ejército, pagan sus impuestos, celebran las fiestas bíblicas; en resumen, la comunidad mesiánica está formada por ciudadanos trabajadores y respetuosos de la ley.

Podíamos sentir la inmensa presión que ejercían en las sombras los ultraortodoxos al exigir que se prohibieran todas las reuniones de jóvenes mesiánicos, incluso con el permiso de los padres. Los líderes de las otras congregaciones que cooperaron estaban siendo investigados. Cuando la policía informó que no había encontrado ninguna violación de la ley, el procurador general exigió que se reabriera la investigación por segunda vez. Finalmente, la policía cerró el caso de forma definitiva al no haber encontrado ningún delito.

Para nosotros, sin embargo, lo más penoso de la investigación, que duró un año, fue el acoso a los padres no creyentes que habían dado permiso para que sus hijos asistieran a la conferencia. Los padres nos dijeron que habían recibido llamadas intimidatorias de la prensa y también de la policía en las que se les advertía de nuestro culto «cristiano» y se les preguntaba si eran conscientes de la naturaleza dañina de la conferencia.

Jóvenes creyentes que asistieron a la conferencia

Nuestra demanda contra el periódico Yediot Aharonot

Mientras que la investigación penal duró un año, la demanda contra el periódico se prolongó durante tres, con muchas tácticas dilatorias por parte del periódico. Intentaron por todos los medios que algunos de los padres no mesiánicos testificaran contra nosotros: nadie lo hizo.

Por último, nuestro abogado nos aconsejó que si ganábamos el caso y recibíamos una indemnización económica y disculpas, toda la historia reaparecería en todos los periódicos, esta vez también en otros. En su opinión, debido al tiempo transcurrido, la mayoría de la gente había olvidado el contenido del artículo ofensivo. Una decisión judicial significaría que todas las obscenidades y vulgaridades relativas a nuestra fe en Yeshúa volverían a salir a la luz. Nos aconsejó que lo mejor era que el periódico nos escribiera una carta personal de disculpas a fin de no llamar demasiado la atención; estuvimos de acuerdo.

Aquí la traducción de la carta del abogado del Yediot Aharonot:

En el artículo publicado el 19 de abril de 1996 titulado Acosadores de almas se hicieron varias afirmaciones que no eran exactas con relación al tema de los permisos de los padres. Se ha comprobado que los padres sí habían autorizado a sus hijos a participar en la conferencia. Esto y más: respecto a lo escrito bajo la foto de uno de los jóvenes que decía: «los padres no lo saben», se comprobó que la afirmación no era correcta y que los padres del joven de la foto sí estaban enterados. Mis clientes piden disculpas por los errores del artículo. Saludos cordiales, Mibi Mizer, abogado.

Nuestro abogado creía que, como habíamos adoptado una postura legal contra el periódico más poderoso del país, a partir de ahora la prensa sería más cautelosa a la hora de publicar artículos falaces sobre los judíos mesiánicos. En su mayor parte, fue una valoración acertada. Y como sello final de aprobación de que habíamos manejado la situación con sabiduría, sin que lo pidiéramos, el juez dictaminó que el periódico pagara los costos judiciales.

Al mirar hacia atrás, veinticinco años después, uno de los frutos más hermosos a largo plazo que surgió de esta conferencia es Moti Cohen. Él fue uno de los seis no creyentes que asistieron a ese evento y entregó su vida al Señor allí mismo. Llegó a ser pastor de jóvenes y al final anciano en la congregación Tiferet Yeshua.  El hecho de haber crecido en un entorno difícil le ha dado durante los últimos veinte años un corazón único para las personas que sufren y ha demostrado su fe con sus obras en las calles de Tel Aviv y con los grupos de jóvenes mesiánicos en todo Israel. ¡Fruto que permanece hasta el día de hoy!

Continuará el próximo mes…

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