Ari y Shira con sus dos hijos en una visita al comandante Saad Haddad de las Fuerzas Libanesas del Sur
Boletín de Maoz Israel junio 2021

El comandante y el millonario

Cómo empezó todo (Parte 6)

Un día, él y su intérprete cruzaron la buena frontera en su coche Volkswagen de camino a la estación de radio. De repente, había cohetes volando hacia su coche. David le imploró al Señor y, de la nada, vio una visión de un enorme ángel que atrapaba uno de esos cohetes y lo lanzaba de regreso a donde provenía.


Shira Sorko-Ram
Por Shira Sorko-Ram
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Conocí a George Otis cuando él era un millonario cristiano, algo muy poco común para la década de 1700. El exgerente general de Learjet Corp. había dejado atrás su trabajo allí y viajaba por el mundo predicando el ministerio a los pobres.  

Él sentía una gran compasión por el pueblo árabe. Por eso, cuando estuvo a cargo de un tour por Israel, viajó a Metula, un pueblo israelí fronterizo con el Líbano donde los terroristas atacaban en ambos lados de la frontera. Quería conocer en carne propia esta nación asediada. Una vez allí, se reunió con el comandante militar libanés Saad Haddad.

Como ya estaba escrito en el destino, en 1979, los dos se hicieron amigos, y George comenzó a incentivarlo para que se interiorizara sobre la Palabra de Dios. Poco después, Haddad entregó su vida a Yeshúa (Jesús en árabe).

El primer aliado árabe de Israel

El portavoz de Haddad, Francis Resik, nos contó hace poco la historia completa de cómo se originó la alianza entre el comandante Haddad y las FDI. La hermosa tierra del Líbano había sido una frágil mezcla de árabes cristianos e islámicos, y gran parte de sus líderes eran cristianos tradicionales. Sin embargo, la naciente Organización para la Liberación de Palestina (OLP) tenía otros planes. En 1964, el fundador de la OLP, Yasser Arafat, egipcio de nacimiento, transformó a los refugiados árabes en un nuevo grupo de personas al que llamó palestinos. Él y sus recién declaradas fuerzas terroristas palestinas crearon un mini-Estado dentro de Jordania y provocaron tal caos que, finalmente, en el «Septiembre Negro» de 1970, el rey Hussein de Jordania combatió a la OLP y la expulsó de su país.

Arafat y sus tropas palestinas se dirigieron al Líbano, y llevaron consigo fuerzas de mentalidad yihadista de muchos países árabes diferentes. Allí, estableció otro mini-Estado y, al final, terminó apoderándose de todo el Líbano, incluida Beirut, que en su día fue llamada el París de Medio Oriente. Su principal objetivo era destruir Israel, pero, al mismo tiempo, estaba empecinado en aplastar a la población cristiana del Líbano donde fuera que la descubriera.

En 1975, el ejército libanés empezó a desintegrarse. El comandante Saad Haddad, greco-católico, y su brigada de unos dos mil quinientos soldados libaneses —que eran cristianos, drusos e incluso algunos musulmanes— se separaron para seguir su propio camino. Él mismo era ciudadano de Marjayoun, un pueblo cercano a la frontera con Israel, y posicionó sus tropas en el sur del Líbano para proteger a unos ciento cincuenta mil ciudadanos de una matanza.

El precio a pagar por retener esta parcela de tierra fue brutal, y, a medida que las matanzas continuaban, el comandante Haddad y sus tropas comenzaron a llevar a sus heridos a la frontera israelí mientras rogaban ayuda. Israel instaló una unidad médica en el lugar, y así comenzó un trágico flujo de libaneses heridos que cruzaban a través de la frontera hacia los hospitales israelíes. Esta apertura de la frontera se conoció como la «buena frontera». Un informe decía que, en ocasiones, un tercio de todos los pacientes de los hospitales del norte de Israel eran libaneses.

En 1978, la nación israelí ya estaba cansada de los ataques terroristas desde suelo libanés. En la «Operación Litani», las Fuerzas de Defensa de Israel cruzaron la frontera y tomaron el sur del Líbano hasta el río Litani. El resultado de esa operación fue una zona libanesa de aislamiento de unos 129 kilómetros de largo y unos cuantos de ancho. El primer ministro de Israel llegó a la frontera y le dijo al comandante Haddad: «¡Es toda tuya!». En poco tiempo, Haddad se había ganado el leal apoyo de todos los grupos religiosos de la zona, y se convirtió en el jefe indiscutible del «Líbano Libre».

Con su nueva fe, hasta llegó a convencer a su pueblo de que les permitiera a cinco mil musulmanes, que habían luchado para el bando equivocado, volver a sus hogares. «Debemos perdonarlos», les dijo a sus ciudadanos cristianos. Los musulmanes se mostraron agradecidos y en el Líbano Libre hubo una fuerte unidad incluso con la mezcla de religiones. Y las Fuerzas Libanesas del Sur se convirtieron en un aliado fiel que luchaba codo a codo con las FDI contra la OLP, que con el tiempo mutaría en el Hezbolá que hoy todos conocemos.

Casas de tejados rojos en Metula (Israel) con vista a la hermosa tierra del Líbano.

«Sentimos que los cristianos se olvidaron de nosotros»

Mientras su amistad crecía más y más, Otis le preguntó a Haddad qué podían hacer los creyentes estadounidenses por él. Su respuesta fue que el Líbano Libre necesitaba una emisora de radio. El comandante pensó que sería un factor de unión para los ciento cincuenta mil ciudadanos de los tantos pueblos aislados. Además, comenzó a expresar el deseo de que su pueblo tuviera la oportunidad de escuchar las Buenas Nuevas de la Biblia. También instó a George a encontrar evangelistas de habla árabe para que le enseñaran a su pueblo a través de la radio (lo cual era una tarea peligrosa ya que en muchos países árabes la pena por convertir a un musulmán al cristianismo es la muerte).

Otis vio la miseria del pueblo libanés, que luchaba por sobrevivir. Comprendió que el comandante suplicaba que alguien se dignara a ayudar a su pueblo. Haddad y su pueblo se sentían abandonados por el resto del mundo cristiano. Le dijo a George: «Es como si todo el mundo se hubiera olvidado de nosotros aquí. Esto es como un genocidio, y a nadie le importa». Incluso los medios de comunicación israelíes se preguntaban en voz alta por qué los cristianos ignoraban este genocidio (en total, fueron asesinados unos noventa mil libaneses).

George sabía que el Señor le había encomendado servir a la gente que tanto sufría en el Líbano. Le dijo a todo el que quisiera escuchar: «Nadie en Estados Unidos puede imaginarse el miedo, el dolor y la desesperación que sienten en el Líbano».

El Hotel Arazim en Metula, Israel: el lugar de encuentro donde los comandantes de las FDI y el comandante Saad Haddad se reunían para sincronizar las acciones de sus dos ejércitos. También fue donde nació la emisora de radio Voice of Hope, de George Otis.

¿Qué podíamos hacer?

Siempre nos han interesado los pioneros. Por eso, cuando George, un hombre de los medios de comunicación y un viejo amigo nuestro de Estados Unidos, lanzó en un Líbano devastado por la guerra esta emisora de radio cristiana pionera, y la emitió en Israel, nos sentimos muy emocionados. Mientras lo veíamos ir de victoria en victoria (es decir, de batalla en batalla), una de las lecciones que aprendimos de él fue la de verlo detenerse y orar en el acto por cada detalle que le preocupaba, antes de seguir adelante.

Nuestra cada vez mayor congregación de Netanya también comprendió la importancia de lo que estaba ocurriendo con esta oportunidad de llegar a estos árabes libaneses gracias al Evangelio. De hecho, en nuestra congregación, teníamos a un árabe israelí nacido de nuevo que estudiaba en la Universidad Hebrea de Jerusalén y que estaba dispuesto a compartir su vivencia en la emisora.

Estábamos en contacto permanente con George; y, con el fin de sacarlos de la zona de guerra, nuestros miembros colaboraban alojando durante unos días a niños de tan solo dos años de edad que provenían de diferentes familias libanesas, especialmente aquellas del ejército de Haddad. El hijo adolescente de Rezik (el portavoz de George) vivió en nuestra casa durante un año para poder terminar la escuela secundaria en una escuela estadounidense.

George era un cúmulo de energía y tenía un espíritu muy humilde. Sus audaces actos para ayudar al pueblo libanés eran reconocidos en todo Israel. Y Otis era muy conocido por su compromiso con Israel. Los primeros ministros Yitzhak Rabin, Menachem Begin y Shimon Peres le agradecieron en persona sus esfuerzos en favor tanto de los árabes como de los judíos.

El comandante Saad Haddad y George Otis (a la derecha) anuncian el lanzamiento de la emisora de radio The Voice of Hope en el Líbano Libre. Detrás, segundo desde la derecha, el portavoz de las Fuerzas Libanesas del Sur, Francis Rezik.

La radio se convierte en el enemigo número uno

Corría el año 1982. La emisora de radio de George, The Voice of Hope (La Voz de la Esperanza, en español), ya llevaba tres años al aire en casi todo el territorio de Galilea. Las FDI, que estaban sufriendo muchas pérdidas, ayudaron a George de todas las formas posibles. La predicación en árabe también la entendían muchos judíos sefardíes de Israel. Y cada vez que Ari y yo viajábamos por Galilea, nos dábamos cuenta del milagro que suponía escuchar a Bob Dylan cantar a través de las ondas, You gotta serve somebody, o a Andrae Crouch entonar Through it all. ¡Y los libaneses se volvieron fanáticos de las canciones góspel de Dolly Parton! Éramos totalmente conscientes de que, por primera vez en la historia, la música góspel estaba inundando las vías aéreas a lo largo del Mar de Galilea y de las ciudades y pueblos circundantes.

David, un joven y valiente estadounidense que vivía en el lado israelí de la frontera, conducía un programa de radio y transmitía una lectura bíblica de un minuto de duración cada 15 minutos. La emisora se convirtió en el enemigo número uno de los terroristas que atacaban al Líbano Libre. David nos contó que, un día, él y su intérprete cruzaron la buena frontera en su coche Volkswagen de camino a la estación de radio en Marjayoun. De repente, había cohetes volando hacia su coche. Uno tras otro, cada vez impactaban más cerca. David le imploró al Señor y, de la nada, vio una visión de un enorme ángel que atrapaba uno de esos cohetes y lo lanzaba de regreso a donde provenía. Al instante, los cohetes se detuvieron.

Las tropas de la Organización para la Liberación de Palestina marchan tras conquistar la capital del Líbano, Beirut.
Créditos: Wikipedia

No era solo una radio

Por pedido de George, viajamos con nuestros dos hijos a la ciudad fronteriza de Metula; la ciudad tenía un aire a un pueblo de Suiza. Las casas eran construidas por carpinteros del sur del Líbano que traían esa madera que no se conseguía en Israel: cedros del Líbano.

Atravesamos la famosa buena frontera que les permitía a los israelíes y a los libaneses cruzar las fronteras de sus países de camino a la emisora de radio. Lo primero que me llamó la atención fueron los coches que circulaban por la carretera: coches sin matrícula conducidos a gran velocidad por jovencitos que parecían adolescentes.

George nos presentó al comandante Haddad, y todos juntos nos sentamos a comer. Sabíamos que estábamos en presencia de dos hombres que estaban haciendo historia. Cuando Haddad lo autorizó a poner en marcha un nuevo proyecto, una cadena de televisión evangélica en el Líbano, George nos preguntó si queríamos hacernos cargo. Tanto Ari como yo habíamos trabajado en el mundo del cine, así que lo pensamos muy cuidadosamente y rezamos con fervor para que se hiciera la voluntad de Dios. Al final, comprendimos la grandeza de semejante tarea, en tecnología y también en economía, y todo ello en medio de una zona de guerra. Más que nada, sentimos que Dios nos había llamado a construir una congregación y un ministerio en la zona de Tel Aviv.

Después de un tiempo de reflexionarlo, dijimos que no. Sin embargo, quisimos ofrecer nuestros dones a la causa y produjimos un vídeo promocional para George con el fin de crear conciencia y financiar esta espectacular oportunidad de difundir el Evangelio en el Líbano, Israel y Medio Oriente.

El legado del comandante Saad Haddad

Haddad fue un líder inigualable durante un período volátil de la historia de Israel y el Líbano. Había vivido la mayor parte de su vida en un peligro de nunca acabar, y empezó a correrse el rumor de que aquella intensidad sin fin estaba haciendo estragos en su cuerpo. Lamentablemente, en 1984, el comandante Saad Haddad murió de cáncer, pero el fruto de sus esfuerzos tendrá sin duda consecuencias para toda la eternidad.

Todo Israel los quería a él y sus tropas. Nuestro amigo, Francis Rezik, portavoz del comandante, nos explicó a Ari y a mí por qué Israel significaba tanto para ellos: «Israel es nuestro doble salvador. En primer lugar, nos dio al Mesías que nos salvó espiritualmente. Y, luego, nos salvó de la destrucción física. Las raíces de nuestro cristianismo están en los judíos. ¿Por qué no vamos a ser aliados de Israel?«

En el funeral del comandante Haddad, el primer ministro israelí Shamir y su gabinete se cruzaron al Líbano para asistir al evento que se llevaría a cabo en su pueblo nativo.

La buena frontera exhibe el anuncio de la emisora de radio Voice of Hope.
Créditos: GPO

Cuarenta años y contando

El comandante Haddad contó con apenas cinco años de su vida para llevar el Evangelio a su pueblo libanés. Por intervención divina, George Otis conoció al comandante, y gracias a la audacia y al espíritu emprendedor de George, establecieron dos poderosas armas de guerra espirituales, con la plena cooperación de las Fuerzas de Defensa de Israel, que han llevado el Evangelio a las tierras áridas y sedientas del Medio Oriente. Haddad fue una guía para su propio pueblo y para Israel.

Respecto a George, puso en marcha METV, Televisión de Medio Oriente, la primera cadena creyente que llegó a la nación israelí, junto con las naciones árabes circundantes. Con el tiempo, terminó cediéndola a CBN. La emisora en idioma inglés transmitía una mezcla de películas y deportes para toda la familia, además de música, servicios dominicales y programas de televisión cristianos con subtítulos en árabe. Hasta principios de los años 90, cuando la televisión por cable llegó a Israel, METV era uno de los pocos canales al que los israelíes podían acceder.

En la actualidad, METV es propiedad del judío mesiánico Sid Roth, tiene una cobertura asombrosa para llegar a ciento cincuenta millones de espectadores en veinticinto países del Medio Oriente, entre ellos Israel, Siria, Irak, Egipto, Jordania, Sudán y más. Sigue con la misma visión y transmite desde Chipre en un satélite israelí; todos los hogares de Israel que tengan un televisor pueden ver METV.

La estación radial The Voice of Hope ha sonado sin parar desde que se creó, a excepción de dos interrupciones. Una de ellas fue a causa de un terrorista suicida a mediados de la década de 1980 que mató a los guardias libaneses que protegían el lugar. En doce horas, la emisora volvió a la normalidad. La segunda vez fue cuando Israel se retiró del Líbano en el año 2000. Cuando nuestra nación se fue, The Voice of Hope se apagó. No obstante, volvería a transmitir apenas unas cuarenta horas después, ¡esta vez desde el interior de Israel!

La estación no fue lo único que emigró a nuestro país cuando nos retiramos. Varios miles de soldados de las Fuerzas Libanesas del Sur y sus respectivas familias obtuvieron la ciudadanía israelí. Entre estas, había familias abiertas al Evangelio. Nuestro querido amigo, el pastor Joseph Haddad (sin relación con el comandante), cuya esposa es libanesa, ha sido líder de una congregación libanesa, que cuenta con familias de las Fuerzas Libanesas del Sur que huyeron a Israel. Los colaboradores de Maoz, durante casi dos décadas, contribuyeron con una ofrenda mensual a fin de pagarles el alquiler.

Mientras tanto, entre 1982 y 2000, la guerra libanesa-israelí se extendió. En el verano de 1982, tras un ataque de la OLP a lo largo de la carretera costera de Israel y el intento de asesinato del embajador israelí en el Reino Unido, Israel en alianza con las tropas cristianas y drusas del comandante Saad Haddad volvió a invadir el Líbano el 6 de junio de 1982. Como Ari tenía más de treinta años cuando emigró a Israel, cumplía sus obligaciones militares anuales en una unidad de información de las FDI.  En 1983, se aventuraría en el Líbano no solo para luchar por la libertad del sur del Líbano contra la OLP, sino también para luchar por liberar a su propio pueblo de la esclavitud espiritual.

Continuará…

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