Kehilat HaSharon era la congregación mesiánica más grande del país en aquella época.
Boletín de Maoz Israel marzo 2021

La primera congregación

Cómo empezó todo (Parte 3)

La congregación de Ari y Shira no era la primera congregación que se abría en Israel, pero era la primera de su tipo: orientada sin ninguna clase de reparo a construir una comunidad creyente israelí de habla hebrea.


Shani Ferguson
Por Shani Ferguson
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Kehilat Hasharon

La congregación de Ari y Shira no era la primera congregación que se abría en Israel, pero era la primera de su tipo: orientada sin ninguna clase de reparo a construir una comunidad creyente israelí de habla hebrea. Por diferentes razones, la congregación que tuvo sus comienzos en la sala de estar de Ari y Shira en un suburbio de Tel Aviv debió mudarse varias veces. Y, cada vez, perdían más fieles que no podían llegar a la nueva ubicación. Su congregación necesitaba estabilidad; necesitaba su propio lugar.

Poseer tierras en Israel es algo muy complicado. La explicación simplificada es que el 85% de la tierra en Israel es propiedad del gobierno. Entonces, si una persona privada comprara tierra, el gobierno podría interceder y causar problemas si no le gustara el tipo de actividades que allí se realizaran. Así que, a la hora de comprar un terreno para albergar la congregación, Ari y Shira sabían que tendrían que comprar tierra de propiedad privada.

En 1979, cerca de la fecha del nacimiento de su hija, Shani, encontraron la propiedad ideal. Se encontraba en medio de hectáreas de campos de frutillas, a 10 minutos al norte de Tel Aviv, en un pueblo llamado Ramat HaSharon. Construyeron la estructura tan grande como les fue legalmente posible en un octavo de hectárea. El sótano sería el lugar de reunión, la planta principal serviría de lugar de comunión y la planta y media superior sería donde vivirían.

Es probable que no puedas apreciar en su totalidad el caos que era, durante los primeros días de Israel, cuidar a un niño de tres años y a una recién nacida mientras te comunicabas en tu idioma no materno, el hebreo, con quien construía tu casa. Sin embargo, es seguro que, como puedes imaginar, pocas cosas salieron bien desde el principio.

Freda Lindsay (la madre de Shira) y Ari bailando en su sucá durante la Fiesta de los Tabernáculos.

Pese a esto, al final, se logró construir, y si el arco de la entrada estaba bien o algo torcido, no importaba a la luz de la eternidad. Su congregación, por fin, tenía un hogar permanente en Ramat HaSharon que pasaría a conocerse como Kehilat HaSharon (la Congregación Sharon).

Con su núcleo principal ya en su sitio, Ari y Shira se propusieron acercar otros israelíes al Señor. Compartían con cualquier persona que conocieran y se ofrecían a orar por ella: dejaban que el poder de Dios hablara por sí mismo.   

La parte más memorable de aquellos primeros tiempos en Ramat HaSharon fue el flujo estable de milagros que convenció a los israelíes de que Dios no solo era real y poderoso, sino que se preocupaba por las personas a un nivel personal. Cuando se corrió la voz de que Dios contestaba las plegarias, tanto creyentes como no creyentes de todos los rincones de la Tierra visitaron la congregación.

Ari bautizando a un nuevo creyente en el lugar más accesible posible: el mar Mediterráneo.

Un nuevo modelo

A medida que la congregación crecía, líderes de otros grupos de creyentes del país se acercaron al lugar para interiorizarse sobre qué se hacía, y así replicarlo en sus ciudades. No obstante, cuando Ari explicó que los pilares de su congregación eran la adoración, el idioma hebreo, el Espíritu Santo y celebrar los días festivos bíblicos, algunos líderes se escandalizaron.

«¡Son judaizantes! ¡No pueden seguir a Yeshúa y celebrar las fiestas judías!», retrucaban. Ari explicó que Yeshúa celebraba estas fiestas y que el término judaizantes se empleaba en la Biblia para describir a aquellos judíos que intentaban forzar a los gentiles a respetar la ley judía. «No se puede judaizar a un judío —bromeaba—. Y en ninguna parte de las Escrituras se les ordena a los judíos que abandonen sus raíces una vez que aceptaron al Mesías judío».

Muy pero muy lentamente, la idea comenzó a ganar aceptación. Ya sea que otras congregaciones fueran llenasdel Espíritu Santo o no, comenzó a arraigarse una identidad judía mesiánica en Israel. Puedes ser judío, vivir como judío, ¡y creer en Yeshúa!

La Conferencia Mesiánica de Shavuot de 1988 contó con más de mil doscientos participantes y tuvo un impacto duradero en quienes asistieron.

40+30

En mayo de 1988, Israel celebraba cuarenta años de su constitución como Estado. Se estaban formando nuevos grupos mesiánicos israelíes a lo largo del país; parecía un maravilloso momento para celebrar la fiesta de Shavuot (Pentecostés) con una conferencia mesiánica nacional. Sería otro de esos eventos «inéditos» en casi dos mil años.

En aquella época, el desafío era encontrar un hotel que les permitiera adorar y hablar sobre Yeshúa en un contexto judío y que les permitiera usar equipos electrónicos de sonido en un Shabát que también era el día sagrado de Shavuot. El turismo había decrecido en aquel entonces como consecuencia de una revuelta palestina, ahora conocida como la Primera Intifada, que llevaba seis meses de duración en lo que terminó siendo un reinado de seis años. Los hoteles estaban desesperados por conseguir ingresos, pero ningún hotel se arriesgaría a perder su licencia kosher por una conferencia.

El Diplomat Hotel en Jerusalén, no obstante, estaba quebrado, así que al dueño no le importaron las críticas de las autoridades rabínicas y abrió las puertas de su hotel de 500 habitaciones. Ari y Shira no tenían forma de saber en ese momento cuán significativo sería ese evento, pero el entusiasmo que esta conferencia despertó en creyentes tanto de Israel como del exterior les dio un indicio.

Sid Roth, un líder judío mesiánico de Estados Unidos, trajo la gira más grande de la historia, casi quinientas personas, para asistir a la conferencia. También asistieron otros setecientos veinticinco creyentes locales de diversas formaciones teológicas y provenientes de todos los rincones del país. El interés fue tal que, al final, tuvieron que rechazar gente. A último momento, llegó un grupo de cincuenta turistas hondureños que había venido al país solo para la conferencia. Ari y Shira no tuvieron el valor para rechazarlos, así que rápidamente les encontraron hospedaje en un hotel cercano de nombre Eden.

Hablaron oradores muy respetados originarios de Israel y del exterior. Las primeras bandas mesiánicas estadounidenses, Lamb (Cordero) e Israel’s Hope (La Esperanza de Israel), pusieron a todos a bailar. Su música incorporaba una cierta riqueza a la identidad mesiánica. La prensa israelí cubrió la conferencia. El hecho de que el pequeño grupo local de creyentes se diera cuenta de que en verdad formaba parte de algo más grande impactó a los creyentes locales incluso mucho después de acabada la conferencia.

La Conferencia Mesiánica de Shavuot de 1988

En algún momento, la mezcla de varias corrientes de creyentes en un único servicio de adoración llegó a un punto crítico cuando un líder israelí se retiró porque otras personas a su alrededor oraban en lenguas. Algunos se sintieron desanimados por este abandono repentino, pero muchos se quedaron hasta bien entrada la noche orando y buscando al Señor, todos juntos. Más tarde, darían testimonio de que sintieron que algo importante había ocurrido. Incluso aquellos líderes que consideraban heréticos a quienes hablaban en lenguas admitirían en retrospectiva que lo mejor de la conferencia de 1988 «fue que se llevó a cabo»

En los años siguientes, se volvió evidente que la conferencia había marcado los corazones de quienes asistieron. Sin embargo, pasarían tres décadas hasta que Ari y Shira se sorprendieran por la importancia que cobró la hora y lugar de esa reunión de adoración nacional. Casi exactamente treinta años después, cuando Israel celebraba su septuagésimo aniversario, Estados Unidos sería el primer país en reconocer de manera oficial a Jerusalén como la antigua y actual capital de la tierra y del pueblo de Israel. 

Estados Unidos compró dos propiedades mientras resolvía la logística de la mudanza de la embajada desde Tel Aviv a Jerusalén: los hoteles Diplomat y Eden. ¿Y los hondureños que unieron sus corazones con los creyentes israelíes treinta años atrás en ese mismo hotel? ¡Su país ha decidido trasladar su embajada a Jerusalén como capital legítima de Israel!

Tras la conferencia, las personas llegaban de todas partes para visitar Kehilat HaSharon. Parecía que en cada servicio al menos una persona se acercaba al Señor. Las semillas de la fe que se habían sembrado durante años, finalmente, estaban comenzando a brotar. Unos meses más tarde, no obstante, Ari y Shira tendrían que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida.

Ayal, Shira, Ari y Shani en la década de los 80

La familia primero

Criar hijos en ministerio no es una tarea para nada fácil, no importa quién eres o dónde vives. Pese a esto, es probable que el hijo de Ari y Shira, Ayal, estuviera entre el 1% de los humanos más complicados para criar mientras se instala una obra pionera en un entonces país en vías de desarrollo.

Ayal solo se quedaba quieto cuando dormía. Era un niño fuera de serie. Es decir, si había una caja cerca, no se parecía en nada a una caja cuando terminaba de jugar con ella. En vista de esto, rara vez lo llevaban de visita a los hogares de otras personas ya que desarmaba todo lo que encontraba a su paso, desde gabinetes a radios, pero no sabía cómo volver a ensamblarlo.

Cuando tenía dos años, se trepó a una cornisa y se cayó desde un segundo piso. Como consecuencia, se rompió el cráneo con el borde de una barandilla. A sus tres años, encontró un carrito de golf vacío y lo condujo por la fachada de un edificio, con su hermana de dos años como copiloto. Alrededor de los cuatro años de edad, fue arrollado por una mujer durante uno de los servicios de adoración en Ramat HaSharon. Andaba corriendo por las afueras, y la mujer lo atropelló con el auto. Como eran un equipo muy comprometido, Ari llevó a Ayal al hospital mientras Shira se quedó a terminar el servicio.

Esas son solo algunas de sus anécdotas más memorables. La vida con Ayal era un caos permanente. Sin embargo, los verdaderos problemas se hicieron visibles cuando comenzó la escuela. En esa época, no había diagnóstico para personas con discapacidades de aprendizaje y problemas de conducta, y mucho menos maestros que supieran manejar a dichos niños. Y así, Ayal se metía en problema tras problema en la escuela.

Más allá del caos, su problema más grave era que no estaba aprendiendo. Es que no podía recordar nada de lo que le enseñaban. Cuando llegó al cuarto grado, incapaz de escribir bien su nombre en hebreo, sus maestros le dijeron que era demasiado tonto para aprender. Cuando esto llegó a oídos de Ari y Shira, supieron que debían tomar medidas drásticas para ayudar a su hijo.  

En aquel entonces, la esposa de un ministro que estaba de visita en Israel se enteró de que los Sorko-Ram necesitaban ayuda para su hijo. Ella era una experta en discapacidades de aprendizaje en niños, y luego de una breve prueba, les dijo que Ayal tenía un típico caso de dislexia y de trastorno por déficit de atención. Al poco tiempo, Ari y Shira escucharon sobre una escuela especial en Dallas, Texas, a la que su hijo podía asistir. Básicamente, allí, podían enseñarle a aprender, pero eso significaba que ellos debían dejar atrás todo lo que con tanto esfuerzo habían construido en Israel durante los últimos diez años.

Incluso mientras evaluaban sus opciones, Ari y Shira sabían que otro año en la escuela israelí tradicional no era una alternativa para Ayal. Entonces, delegaron el control de la congregación en varios líderes del grupo principal, quienes les organizaron una cálida fiesta de despedida.

A pesar de que jamás había aprendido inglés, en tan solo meses, Ayal estaba avanzando con creces en su nueva escuela. Aún no podía leer ni escribir bien, pero estaba mejorando como nunca antes.

Durante los dos años que vivieron en Dallas antes de regresar a Israel, sucedieron dos cosas significativas.

La primera, fue un trascendental servicio al que asistieron los Sorko-Ram donde un ministro oró por Ayal y allí mismo, delante de todos, el niño comenzó a leer. Y si bien nunca se manejó bien en contextos donde debía quedarse quieto y escuchar, su capacidad de aprender y su memoria cambiaron de manera drástica. Al parecer, Dios no consideraba que hubiera requisitos para una vida feliz y próspera, ya que hoy Ayal está felizmente casado y dirige su propia empresa de nanobiotecnología.

La segunda, fue un encuentro al azar entre Ari y Shira y Ray y Christy Wilkerson. Se conocieron en un viaje familiar de dos días, y para cuando terminó el viaje, se había empezado a forjar una amistad para toda la vida. Christy comenzó a trabajar como secretaria a medio tiempo para Maoz y, un tiempo después, se convirtió en la gerente internacional de Maoz, cargo que aún conserva hoy.

Ari y Shira en el viaje donde conocieron a Ray y Christy Wilkerson

Volver a casa

Con la educación de Ayal otra vez encausada, y algo de ayuda administrativa en Dallas, los Sorko-Ram regresaron a Israel después de dos años en el exterior.

Por desgracia, las personas que les habían brindado una cálida despedida cuando se marcharon no estuvieron allí para recibirlos a su regreso. La congregación se había desmoronado, y los rumores se propagaban por todos lados. Ari y Shira estaban devastados. Sabían que habían hecho lo correcto al priorizar a su hijo, pero ver tantos años de esfuerzo disolverse en la nada misma los hería en lo profundo de su corazón.

Mientras procesaban el impacto de lo que les esperaba al regresar, un hombre religioso al que respetaban les envió el siguiente mensaje:

«Si pueden perdonar completamente y seguir adelante, el Señor podrá utilizarlos en Israel a una escala mucho mayor».

En retrospectiva, de esa primera congregación surgieron algunos líderes en verdad buenos. Y de las cenizas de su obra, nacieron dos congregaciones; dos congregaciones que siguen funcionando hoy en día.

Todo se ve muy claro en retrospectiva, pero en esa época, todo lo que Ari y Shira podían sentir era la pérdida. Decidieron encontrar otras formas de construir la comunidad mesiánica en Israel, pero estaban decididos a jamás abrir otra congregación. Nunca más.

Continuará el próximo mes…

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