Boletín de Maoz Israel noviembre 2020

Tu presencia en la tierra de Israel – El Estudio


Shani Ferguson
Por Shani Ferguson
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AUNQUE NOS GUSTA MOSTRAR LOS MUCHOS PROYECTOS Y LOS DISTINTOS MINISTERIOS con los que nos asociamos, nada de esto sucedería sin los individuos que vierten su sangre, sudor y oraciones en el intenso trabajo de la restauración de Israel. Aquí hay sólo un fragmento de cada una de sus historias.

«Entonces reuní a los levitas y los cantores y los restablecí en sus puestos». Nehemías 13:11

Tanya

Roman & Tanya

Iba por mi noveno mes de embarazo cuando mi esposo Roman y yo aterrizamos en Israel para comenzar nuestra nueva vida. Llevábamos casados apenas un año y sabíamos que queríamos que nuestros hijos nacieran en la tierra prometida. Los primeros siete años fueron muy difíciles. Tuvimos dos hijos en ese período y nuestra mudanza a Israel significó comenzar de cero con un nuevo idioma, una nueva carrera, una cultura muy distinta y ningún familiar o amigo cerca.

Antes de dejar Ucrania, Roman obtuvo su Maestría en Orquestación y Formación, y yo obtuve mi Maestría en Dirección Musical. Soñaba con, un día, poder dirigir un coro de niños y adolescentes. Sin embargo, la realidad en Israel implicaba que debíamos trabajar donde pudiéramos. Roman hizo todo tipo de trabajos extraños: carpintería, correo, reposición de existencias en el almacén, incluso tenía un reparto de periódicos. Yo cocinaba en una guardería y era maestra particular de niños.

En 2006, visitamos la congregación Tiferet Yeshua. Estaba tan sobrecogida por la presencia de Dios en el lugar que me senté y lloré durante todo el servicio. Al final de la reunión, Ari, que era el pastor en ese momento, caminó hacia nosotros con una gran sonrisa de bienvenida dibujada en su rostro. Nos sentamos y hablamos por un rato y entonces pidió orar por nosotros. Comenzó diciendo que Dios usaría nuestros dones musicales para influenciar a los jóvenes de Israel, y lloré, porque este sueño era algo que deseábamos de todo corazón, pero nuestros trabajos actuales no tenían nada que ver con la música.

Tan solo unos meses después de asistir, estábamos muy contentos por la oportunidad de unirnos al equipo de adoración, y entonces se desató la segunda guerra libanesa. El trabajo de Roman en esos tiempos dependía de envíos que llegaban a través del puerto de Haifa. La guerra llevó a que no fuera posible atracar botes en el puerto, y él fue uno de los tantos en perder su empleo. El momento en que sucedió esto, no obstante, resultó ser excelente porque Maoz estaba buscando alguien que supervisara la oficina de mantenimiento y distribución de sus libros publicados en hebreo.

Roman

Continuamos fielmente en el equipo de adoración y, unos años después, Maoz tuvo otra vacante que involucraba trabajar con niños. Estaba en sus etapas iniciales, pero ese trabajo floreció hasta transformarse en el programa Music Making for Kids que, en la actualidad, patrocina clases de música para sesenta talentosos y trabajadores niños de veintisiete congregaciones distintas. Algunos de los músicos de nuestro programa son tan buenos que a los trece años ya están listos para unirse a los equipos de adoración de su propia congregación. También hemos podido entrenar vocalmente a suficientes niños para formar un coro infantil y grabar un álbum de adoración hebrea para niños llamado You are Special. Las canciones originales de este álbum se siguen cantando hoy en día en campamentos y conferencias.

Cuando Kobi y Shani hicieron la transición para ser líderes de Maoz, fusionaron «The Fellowship of Artists» (FoA, por sus siglas en inglés) con Maoz. Debido al alcance que tenía todo lo relacionado a FoA, Roman y yo no solo trabajábamos a tiempo completo en nuestro campo de especialización con todo un equipo en el estudio, sino que ahora podíamos ser mentores de jóvenes artistas desde los comienzos del aprendizaje de un instrumento y composición hasta la grabación y la publicación de su música. Es mucho más de lo que soñamos, y me ilusiona pensar que todo aquello por lo que Ari oró aquel primer día que nos conoció fue también el sueño de Dios.

Yaron

Nací en un pueblito en el desierto al sur de Israel. De adolescente, comencé a estudiar instrumentos modernos como la guitarra y la batería, pero pronto me fasciné con los instrumentos orientales más antiguos. A los diecisiete años, fui a un festival de música «new age» en el mar de Galilea, y allí escuché por primer vez acerca de Yeshúa. Cuando escuché el mensaje, supe que era la verdad; y antes de que acabara el festival, ya era uno más.

Hace unos diez años, grabé «Persian Tar» para el disco Garden of Secrets, de Shani, pero no me vinculé con Maoz hasta varios años después cuando me uní a una delegación de músicos israelíes que Maoz envió a dirigir la adoración en la Conferencia MJAA en Estados Unidos. Uno o dos años atrás, comencé a oír sobre The Fellowship of Artists. Su visión de crear un espacio donde los artistas puedan desarrollar sus habilidades y ofrecer canciones hebreas a las congregaciones locales y canciones para la mayor parte de la población israelí me resultó fascinante como compositor. Después de haber hecho muchas giras con bandas como Miqedem y de haber terminado mi máster en Musicología, supe que estaba destinado a ser parte de este equipo.

Mis días en el estudio son desafiantes e inspiradores. Si bien ahora toco más de una docena de instrumentos diferentes, nuestra meta es componer música que les resulte familiar a los israelíes, de modo que puedan disfrutar de adorar con ellas en grupo. Al mismo tiempo, queremos ir más allá de la típica música que la gente suele asociar con el acto de adorar. Israel ha sido históricamente un maravilloso recurso de adoración que todavía influye en el mundo actual. Así que, creo que llevamos en nuestra sangre el llamado a mezclar lo antiguo y lo moderno en la música para llevar a los creyentes y a los no creyentes a un lugar de admiración hacia Él.

Yaron (izquierda) y Stefan (derecha)

Stefan

Nací en Rumania durante el régimen comunista y viví allí hasta mis cuatro años. Recuerdo esperar junto a mi abuelo una hora en la nieve a que fuera nuestro turno para comprar pescado y pan de una tienda que abría solo una vez por semana. A pesar de nuestras raíces judías, también recuerdo que hablar de religión era un tema prohibido tanto por el gobierno como por mis padres, que eran buenos ciudadanos comunistas. La flauta de Pan fue la que despertó en mi padre por primera vez la idea de que tal vez existiera un Dios. La primera vez que la oyó, se preguntó: «¿Cómo podría existir un sonido tan bello si no es porque lo creo un poder superior?».

Para cuando cumplí cuatro años, mi familia estaba cansada de la pobreza extrema de Rumania, e inmigramos a Israel. Al poco tiempo de llegar, nos alojamos en una casa de huéspedes donde mis padres descubrieron una pila de videos de diferentes figuras históricas, y uno de ellos trataba de Yeshúa. Mis padres quedaron encantados con la historia y pronto se convirtieron en creyentes. Su entusiasmo era tan contagioso que el dueño del hospedaje, quien nos explicó que simplemente coleccionaba películas sobre personas que él consideraba «influencias positivas para el mundo», también se volvió creyente.

Yo jamás sentí una conexión personal con lo que sea que ellos tuvieran. En los primeros años de mi adolescencia, mi mamá se enteró de que tenía cáncer. Luchó varios años, pero murió cuando yo tenía diecisiete. Había escuchado a mis padres hablar de Dios durante años, pero perder a mi mamá me hizo pensar a dónde había ido, y qué necesitaba hacer yo para garantizar que pudiera unirme a ella al final.

Mi padre me heredó su amor por la música, y dediqué mis años de adolescencia a aprender media docena de instrumentos diferentes. La primera vez que vi a Shani éramos adolescentes y estábamos en una conferencia que había organizado Maoz. Y volví a encontrarla en muchos campamentos de verano durante los siguientes años. Sin embargo, la primera vez que trabajamos juntos fue cuando dediqué gran parte de mi tiempo al disco Garden of Secrets, de su autoría. En ese entonces, compuse muchas canciones que luego cantarían congregaciones de todo Israel, pero mi principal ingreso provenía del trabajo de conserje.

Shani solía decirme lo ridículo que era que mis talentos se desperdiciaran en lavar retretes y que algún día encontrarían la forma de pagarme por componer música. Tan pronto como abrieron el estudio de The Fellowship of Artists, fui la primera persona que trajeron a fin de empezar a construir el equipo interno de músicos para producir música.

Como la visión de FoA es que desarrollemos nuestros dones como equipo de talento creativo con el fin de usarlos para bendecir a todo el Cuerpo en Israel, se nos impulsa a enseñar música, tocar en conferencias o en los equipos de adoración de las congregaciones e incluso en casas de oración locales. Cuando trabajaba en el sector de mantenimiento, solía escribir canciones que se me ocurrían mientras hacía mis tareas; las anotaba en pedazos de papel y luego iba a casa e intentaba recrearlas en mi humilde computadora. Ahora, tengo al alcance de mis manos una increíble dotación de herramientas de grabación de primera calidad y, además, tengo la oportunidad de colaborar con un equipo de músicos que está igual de comprometido que yo a ver la Gloria de Dios llenar esta tierra. Mi papá tenía razón: Dios no solo creó esta preciosa música, sino que nos creó con el fin de que la toquemos para Él. 

Gabriel

Tocaba la batería desde que mi familia inmigró a Israel desde Francia cuando yo tenía seis años. Así que, pensé que era una gran oportunidad cuando, apenas terminé el servicio militar obligatorio, recibí la invitación para ser baterista en una banda de adoración de Maoz que viajaría a Estados Unidos. Unos años más tarde, toqué la batería para Shani, quien dirigía la adoración para un muy conocido ministro que estaba de visita en el país. Tras el servicio, me dijo: «Un día, te dedicarás solo a la música». En ese momento, parecía algo fantástico ya que en Israel prácticamente no había creyentes israelíes que pudieran dedicarse tiempo completo a adorar. Además, en aquel entonces, tenía contrato con las fuerzas armadas.

Poco tiempo después, Kobi y Shani me comentaron que habían comprado un estudio de grabación en Jerusalén que se dedicaría a crear canciones israelíes de adoración, y querían que yo lo supervisara. Cuando me compartieron su plan para The Fellowship of Artists y su visión de ver la restauración de los levitas contemporáneos, supe que este era el lugar para mí.

En esa época, tocaba la batería en la banda Miqedem, y hacíamos giras mundiales. El éxito de nuestra banda y el trabajo del estudio, sumado a mi contrato militar listo para ser renovado, hicieron que fuera el momento perfecto para arriesgarme. Estaba comenzando una vida dedicada a la adoración ¡al igual que lo hicieron los levitas de los tiempos bíblicos en esta misma ciudad! Hoy, administro el estudio y, no solo eso, enseño y produzco música para jóvenes músicos prometedores y líderes de alabanza en todo el país. No hay nada que se le parezca a esto en todo el país, y estoy más que honrado de ser parte.

Gabriel (izquierda) and Andrew (derecha)

Andrew

Crecí en un hogar cristiano en Fresno, California. En ese entonces, buscaba mudarme a Japón (tengo raíces japonesas) cuando encontré la oportunidad de hacer trabajo voluntario en Israel a través de un ministerio local; terminaron contratándome como su administrador de sitio web. Jamás soñé que terminaría en Israel por tanto tiempo, pero eso fue antes de que conociera a una hermosa y pasional israelí que, al final, se convertiría en mi esposa. Diez años después, soy un ciudadano israelí y estamos criando a nuestros tres hijos en las colinas que rodean Jerusalén.

Tocaba la guitarra desde que era un adolescente, pero en verdad me gustaba más la faceta técnica de la música. Grabar y mezclar música es un arte en sí mismo, y esa es mi pasión. Maoz cree que los creyentes israelíes deberían estar en todos los sectores de la sociedad, así que cuando supieron que me inscribí en la prestigiosa Escuela de sonido Yoav Gerah, IStandwithIsrael se hizo cargo de todos mis gastos de estudio. Una vez que finalicé mi carrera, pude trabajar en muchas cosas, desde eventos de música en vivo hasta producción de tv.

Escuché del estudio Fellowship of Artists cuando todavía estaba estudiando, y quería tener un papel en la formación de músicos y artistas israelíes. Tan solo llevo un año, pero encuentro que trabajar en un estudio que se dedica por completo a producir música que da gloria a Dios es una oportunidad asombrosa.

Will

Will

Apenas terminé la universidad en Estados Unidos, viaje a Israel. Crecí sabiendo que era judío, pero nada me preparó para la epifanía que tuve cuando visité Israel y me di cuenta de que terminaría viviendo allí. No mucho después de volver a Estados Unidos, escuché a Shira en una charla a una congregación: les contaba de su deseo de formar a jóvenes artistas israelíes. Lo encontré muy motivador porque acababa de obtener un título con especialización en teatro.

Tras unos cuantos años de vivir en Israel, me enteré de The Fellowship of Artists y toda la música que venían publicando. Estaba muy emocionado de poder ver en práctica lo que Shira había dicho. Más aún cuando, en medio de una conversación con Kobi y Shani, me hablaron de su deseo de expandirse más allá de la música y me mostraron que el logo de FoA estaba compuesto por un disco de música, un lápiz (para representar la escritura y las bellas artes) y ¡un rollo de película!

Me uní al equipo de FoA hace muy poco, pero hace mucho tiempo que veo a Maoz como un ministerio que brinda recursos para enriquecer el Cuerpo en Israel y en las naciones, y no puedo esperar a poner manos a la obra en esta visión.

Tim y Alisa

Tim & Alisa

Crecí en Ucrania. Sentía un amor especial por los niños y las artes escénicas. Incluso en mi adolescencia cuando los niños de mi edad se metían en problemas, yo estaba ocupada planificando campamentos de verano para los huérfanos. A principios de mis veinte años, finalicé mis estudios universitarios en producción de tv y pasaba todo mi tiempo libre organizando programas de canto y de teatro para los huérfanos. Estaba, sin duda, en un buen momento de mi vida. El único comodín para mí era que, como persona judía, tenía este amor en mi corazón por una tierra lejana llamada Israel.

Aunque sentía que tenía todo lo que necesitaba justo en donde estaba, siempre amé los desafíos nuevos. Empecé a estudiar hebreo y, con el tiempo, inmigré a Israel. Sabía que mis primeros años allí significaría comenzar sin demasiadas pretensiones y trabajar para poder hacer lo que más me gusta. Así que, conseguí trabajo en una tienda local mientras estudiaba hebreo. En ese tiempo, algunos de mis amigos me presentaron a su congregación, y comencé a asistir. Allí, conocí a Tim, mi futuro esposo, que era un apasionado de la cinematografía al igual que yo.

Unos años después de haberme instalado, empecé a buscar un trabajo más acorde a lo que me apasionaba. Mi esposo y yo fuimos a una conferencia de adoración que organizó Maoz en Israel, y ambos nos sentimos muy conmovidos. Al poco tiempo, escuché que Maoz estaba buscando una secretaria. Si bien mi papel no involucraba ni a los medios de comunicación ni a los niños (mi pasión), pensé lo asombroso que sería poder ofrecer mi corazón a una obra que tendría un impacto para toda la eternidad.

Mi papel de secretaria abarcaba la parte típica de papeleos y llamadas, pero Maoz tiene un corazón enorme, de modo que siempre que tuve una idea para ayudar a niños en riesgo o que estuvieran en el hospital, me alentarían y me ayudarían a hacerlo realidad. Más trabajaba con Maoz, más podía ver al Señor usando mis dones. Hace muy poco, se me pidió que capturara (¡en una película!) las fascinantes historias de aquellas personas que recibieron ayuda de IStandwithIsrael. Mi esposo, Tim, que se especializa en cine, había trabajado con Maoz en varios de estos proyectos y recientemente se había unido a Maoz a tiempo completo. No puedo expresar cuán contentos estamos de poder brindarnos a una obra que posibilita bendecir a las personas tan en profundidad desde un nivel práctico y espiritual.


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