Escena de la película "El corazón valiente de Irena Sendler".
Boletín de Maoz Israel octubre 2020

Cómo los gentiles salvaron el mundo

Ser un gentil suele parecer algo tan poco atractivo si miramos las Escrituras. Muchos versículos les advierten a los judíos que no «oren como los gentiles» (Mateo 6:7) o que «no hagan lo mismo que los gentiles» (Mateo 5:47). Pese a eso, desde los comienzos de la raza hebrea, los estratégicamente colocados gentiles marcaron la diferencia entre la vida y la muerte para algunos de nuestros héroes bíblicos más venerados. De no haber sido por las decisiones que estos individuos tomaron, a menudo en una fracción de segundo, para proteger la vida de un israelita, ¿Quién podría decir que la historia de Israel hubiera sido la misma?


Shani Ferguson
Por Shani Ferguson
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gen·til  [jen-tahyl]  De o perteneciente a cualquier pueblo no judío.

Ser un gentil suele parecer algo tan poco atractivo si miramos las Escrituras. Muchos versículos les advierten a los judíos que no «oren como los gentiles» (Mateo 6:7) o que «no hagan lo mismo que los gentiles» (Mateo 5:47). Pese a eso, desde los comienzos de la raza hebrea, los gentiles estratégicamente situados marcaron la diferencia entre la vida y la muerte para algunos de nuestros héroes bíblicos más admirados. De no haber sido por las decisiones que estos individuos tomaron, a menudo en una fracción de segundo, para proteger la vida de un israelita, ¿Quién podría decir que la historia de Israel hubiera sido la misma?

En la antigüedad, a estos héroes ignorados se los conocía como goyims temerosos de Dios; en la actualidad, les llamamos gentiles justos. Estas personas usaron su estatus de no judíos para salvarles la vida a muchos judíos y evitar que murieran a manos de los nazis y otros archienemigos. Si bien la Segunda Guerra Mundial es más bien conocida por su tragedia y el silencio de la Iglesia, hubo muchos gentiles que de manera discreta arriesgaron su vida para salvar a los judíos

Muchos de estos héroes escondieron a judíos en cuartos secretos y les ofrecieron alimento y necesidades básicas; otros los contrataron para «trabajos calificados» que ellos insistían en que solo los judíos podían llevar a cabo. Además, hubo otros que se infiltraron en los guetos para rescatar a la mayor cantidad posible de judíos. Es una valiosa reflexión pensar en la vida de estabilidad y seguridad que estos gentiles sacrificaron con el fin de salvarles la vida a desconocidos de otra raza. Las historias son conmovedoras y a la vez desgarradoras.

Unas cuantas de estas historias quedaron inmortalizadas en películas como La lista de Schindler y El refugio. Otras historias se hicieron famosas por la falta de reconocimiento que tuvieron los héroes, como es el caso de Irena Sendler.

En 2007, Irena fue nominada al Premio Nobel de la Paz en honor a su valiente labor que salvó a miles de judíos de la «solución final» del todopoderoso Tercer Reich. El premio se lo terminó llevando Al Gore, que lo ganó por realizar una película sobre el clima. Ella murió el año siguiente a la avanzada edad de 98 años. Al final, fue perder ese Premio Nobel lo que provocó la indignación y causó que su historia se ganara el lugar que le corresponde en la historia colectiva.

Irena Sendler usó su cargo de enfermera y trabajadora social para sacar ilegalmente del gueto de Varsovia a casi 2500 judíos.
Fotografía: Wikipedia

Irena

Irena Sendler era una cristiana de origen polaco que estudiaba en la Universidad de Varsovia para convertirse en una trabajadora social. Cuando los alemanes ocuparon Polonia en 1939, ella pasó a formar parte de un movimiento clandestino y hasta reclutó a muchos de sus amigos para que la ayudaran a salvar niños judíos de las manos de los nazis. Debido a que los trabajadores sociales no tenían permitido entrar a los guetos, Irena consiguió documentos falsos y se hizo pasar por enfermera.

Con este nuevo acceso, ingresó de contrabando ropa, alimento y medicina para los niños. Tras enterarse de que muchos de aquellos niños que cuidaba estaban sentenciados a muerte, supo que debía sacarlos ilegalmente de los campos.

Irena los escondía en el baúl de su automóvil dentro de bolsos e incluso féretros. A los que eran bebés, los acomodaba bien en lo profundo de su caja de herramientas y solía sedarlos a fin de que no lloraran. Además, tenía un perro agresivo al que había entrenado para que les ladrara a los guardias nazis cuando se acercaran a inspeccionar el vehículo.

Su red clandestina también sacaba a niños de forma ilegal a través de pasajes subterráneos secretos. Los escapes a menudo se planificaban sobre la hora. Uno de los niños que Irena ayudó a rescatar relató cómo se escondió al lado de una puerta una noche. Cuando un guardia nazi pasó caminando, él contó hasta 30 y corrió hacia una alcantarilla en el medio de la calle. La alcantarilla se abrió apenas el niño llegó, y emergieron dos manos que lo sujetaron con fuerza y lo ayudaron a bajar a la cloaca. Desde allí, lo trasladaron mediante una red de tuberías a un lugar seguro. 

Una vez que los niños eran rescatados, Irena los hacía memorizar sus nuevas identidades no judías y los ubicaba en monasterios o familias adoptivas. Llevaba un registro de todos los niños con sus verdaderas identidades y lo escondió en un jarro bajo un árbol del jardín de un amigo. Tenía la esperanza de reunirlos con sus familias después de que acabara la guerra o, por lo menos, encontrarlos y devolverles sus verdaderas identidades judías. Por desgracia, la mayoría de las familias de esos niños no sobrevivió a los campos de concentración. Irena y sus amigos rescataron alrededor de 2,500 niños y 500 adultos.    

Al final, la Gestapo la capturó. Los nazis intentaron despiadadamente sacarle información sobre el movimiento clandestino y el paradero de los niños que había liberado. Después de muchas torturas, hasta le quebraron las piernas y los pies, los nazis se dieron cuenta de que no hablaría y la condenaron a muerte. Por milagro, justo antes de su ejecución, un oficial de la Gestapo entró a la celda de Irena y le contó que sus camaradas del movimiento clandestino le habían ofrecido un soborno que él aceptó. Le explicó que la anotaría como ejecutada y que era libre de irse. Tras ser liberada, vivió escondida ya que su coartada había sido descubierta. Sin embargo, continuó colaborando con el movimiento hasta el fin de la guerra.

Gracias a los riesgos que Irena asumió, miles de almas judías escaparon de las manos de los que hubieran sido sus asesinos. Por supuesto, ella no fue el primer gentil en desempeñar un papel en la lucha por la supervivencia del pueblo judío.

Los niños que Sendler rescató recibieron nuevas identidades y fueron ubicados en hogares o conventos de monjas católicas. Los pocos afortunados cuyos padres sobrevivieron a los campos se reencontraron con su familia al terminar la guerra.
Fotografía: Alamy

Elegidos para ayudar al Elegido

Cuando se analiza la historia de los gentiles que socorrieron y protegieron a los hijos de Israel, algunas veces parecía que desempeñaban este papel con valentía; otras veces, sin embargo, parecía que no eran para nada conscientes de la importancia de sus acciones. Muy a menudo, sus actos de bondad también demostraron ser un punto de inflexión significativo en sus propias vidas.

Cuando en Egipto los hijos de Israel le imploraron a Dios por alguien que los liberara, Él envió a Moisés. No obstante, Moisés no podría haber cumplido con su destino si no fuera por la hija del faraón. Ella aprovechó su posición en el palacio para rescatarlo de la sentencia de muerte que su padre había impuesto sobre los niños hebreos varones. Incluso cuando Moisés ya era un adulto, su tonto pero bien intencionado acto lo sacaría de Egipto y lo pondría en manos de una afectuosa familia gentil africana de Madián. Si quitas cualquiera de estos elementos importantes, tendrías a Dios pensando algún nuevo plan para sacar a los hijos de Israel de Egipto.

Cuando Dios por fin rescató a los hijos de Israel de este lugar, les prometió una tierra rebosante de leche y miel. Sin embargo, la tierra estaba plagada de personas idólatras. A los hijos de Israel se les ordenó entonces que destruyeran todo, y comenzarían por la ciudad de Jericó. Entraron a la casa de la prostituta Rahab, una mujer atea a la que se le dio una oportunidad única en la vida de estar del lado del pueblo de Yahvé. Su rápida reacción de esconder y sacar de la ciudad a los espías fue una parte importante de cómo Israel conquistó la tierra que Dios les había dado. Al proteger a los espías israelitas del rey de Jericó, salvó su propia vida y la de sus familiares. No solo eso, la vida que tendría sería la de una heroína. Siglos después, se le inmortalizó en el Salón de la Fe de Hebreos 11, y figura en la genealogía de Yeshúa.

Los gentiles salvaron al Mesías judío

Todos los años al llegar diciembre, mientras los gentiles de todo el mundo celebran la Navidad, los cristianos y los judíos mesiánicos pueden agradecerle a Dios por los gentiles que salvaron al Elegido ¡que luego salvaría al mundo! ¿Qué tan diferente sería la historia de Yeshúa si los magos le hubieran revelado al rey Herodes Su paradero?

Al principio, es un poco raro pensar que a estos hombres se los alaba, en esencia, por su capacidad para leer las estrellas (y por su capacidad para detectar un rey con intenciones infames). Qué otra cosa en la Biblia representa mejor la sabiduría que cuando los gentiles descubren quién es el Rey de los Judíos antes que el propio pueblo judío. Más tarde, cuando José obedece al ángel de su sueño y escapa a Egipto con su familia, todo este país gentil tiene un papel en proteger al Salvador de Israel. Egipto se convirtió en el refugio seguro de Yeshúa durante varios años, al igual que lo fue para Moisés.

Es cierto que decimos: «Bueno, el Señor protegió a Yeshúa. Él tenía un plan». Si bien esto es verdad, deberíamos darles crédito a los justos gentiles que decidieron de modo consciente apoyar el plan de Dios.

Si lees las historias de trasfondo de unas cuantas de las personas recién mencionadas, verás que muchas de ellas ayudaron a los hijos de Israel no porque los israelitas en sí les hubieran causado una gran impresión, sino porque honraron al Dios de Israel.

Aunque murió antes de que se estableciera, Theodor Herzl es considerado el padre del moderno Estado de Israel.
Fotografía: Wikipedia

¿Puedes ser un justo gentil?

Existen momentos clave en la historia judía donde el plan de Dios requiere de un gentil dispuesto a escuchar. A veces, es un sirviente como Hegai que, por algún motivo, le dio a Ester los mejores recursos que podía ofrecer y también consejos sobre cómo complacer al rey (Ester 2). A veces es alguien en una posición de poder como Ciro, rey de Persia, quien escuchó la voz del Señor instruyéndole para que permitiera al pueblo de Israel regresar a Jerusalén y reconstruir el templo después de años de exilio (2 Crónicas 36). 

En ciertas ocasiones, poder cumplir con los planes de Dios requiere de más de una persona o entidad. Unos cien años atrás, el Imperio británico escuchó la voz del Señor y decretó en la Declaración Balfour que los judíos debían regresar a su patria. Así que, durante años, la visión quedó propuesta pero inactiva. Se necesitó que un hombre más poderoso —el Presidente de los Estados Unidos, Harry Truman— tomara el relevo e impulsara una votación de la ONU para reconocer un estado judío independiente.

Desde los más bajos sirvientes de las comunidades hasta los más altos gobernantes de las naciones, los gentiles de todo el mundo han desempeñado su papel en la realización del plan de Dios a través del pueblo judío.

Dios eligió al pueblo judío para que fuera un ejemplo y un modelo de Su intención de habitar entre los hombres. El deseo de Dios era demostrar que Sus promesas y bendiciones podían funcionar para toda una nación que lo siguiera y así atraer todas las naciones hacia Él. En realidad, si no fuera por las naciones gentiles, no habría razón para que Dios escogiera Israel. Israel fue elegido para representar a Dios; es Su prototipo de muestra.

Históricamente, la bendición de Dios se manifestaba en Israel mediante la posesión de una patria fructífera y la morada de la presencia de Dios en el Templo. Sin embargo, cuando Israel Lo rechazó y debieron exiliarse, siglos de judíos vivieron y murieron sin ver ninguna de las dos cosas. Vivir exiliados lejos de su tierra y bajo normas paganas hizo que al pueblo de Dios se le dificultara cumplir su rol de dar a conocer a Dios y Sus bendiciones. Fue en estos tiempos difíciles para nuestra nación que los justos gentiles llevaron el mensaje del único y verdadero Dios de Israel a cada rincón del mundo.

Entonces, cuando llegó el momento de que Israel volviera a su patria tras dos mil años de exilio, un hombre casi desconocido de nombre William Hechler fue un factor clave en lograr que Theodor Herzl se convirtiera en el padre del moderno Estado de Israel (puedes aprender más sobre su fascinante historia en la edición de Maoz Israel de abril de 2018).

William Hechler (aquí con su familia) fue un motor importante detrás de la legitimación de Theodor Herzl y la visión sionista de ver renacer la patria judía.
Fotografía: Wikipedia

Dios siempre ha contado con que los gentiles sean parte de su plan para Israel. Su plan no ha cambiado; todavía cuenta con que Sus gentiles redimidos trabajen a Su lado y lo hagan brillar a través de Israel. Comprender que Dios fue capaz de usar al pueblo judío, una etnia muy pequeña e insignificante a menudo no calificada, para mostrar Su grandeza solo refuerza el hecho de que el éxito de Israel es Su obra.

Estamos juntos en este camino, judíos y gentiles. Como en un matrimonio, cada uno tiene su papel, pero nos completamos de muchas formas distintas. Así que, a todos aquellos gentiles cuyos antiguos antepasados ayudaron a salvar a mi pueblo de una manera u otra, ¡qué increíble legado tienen! y a todos ustedes que aceptaron personalmente el llamado para ayudar a Israel a convertirse en una alabanza entre las naciones en nuestros días, me gustaría decirles ¡GRACIAS!

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